Sí, es cierto, soy un terrorista, pues ese es el nombre que yo siempre he dado a aquellos que apoyan a los terroristas, a aquellos que ejercen su acción política para favorecer a los que se dedican a poner bombas, a disparar en la nuca, a secuestrar y enterrar a alguien en un agujero durante meses.
Por ello, por coherencia, ahora no me queda otro remedio que aplicarme a mí mismo esa definición, al menos si hago caso de la afirmación que ha dicho hoy el ex-presidente del gobierno de España D. Jose Maria Aznar.




