Las historias de Zenon

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    © Jose Luis Jimenez, Getafe 2006
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Fuera de lugar

Posted by Jose Luis en 2 agosto 2009

Hace unos días los bárbaros han vuelto a golpear segando la vida de dos personas y dejando sin hogar a otras muchas, sin embargo, no serán los asesinos y cómplices a quienes dedique estar torpes líneas, pues creo que quizás, la única respuesta que nos queda sea la que los ciudadanos de la capital protagonista del “Ensayo sobre la lucidez” del maestro José Saramago, dan a otros terroristas, ya sean pistoleros a sueldo o políticos mezquinos, que intentan quebrar tanto la convivencia pacífica como su libertad; esa respuesta no es otra que la protesta silenciosa, el silencio de los justos en contraposición con el estruendo de las bombas.

Otro día tal vez escriba sobre la envidia que me da el comportamiento cívico de esos ciudadanos anónimos que inventa Saramago y como un pequeño gesto repetido por miles de esos personajes sin nombre provoca un tsunami en las anquilosadas mentes de los políticos. Hoy en cambio, me apetece hablar sobre algunas reacciones, algunos gritos que se han escuchado/leído en los actos de repulsa a los criminales atentados.

No se que cargo ostentaba, si se trataba del alcalde de Palma, del delegado del Gobierno en las Baleares, de un representante del gobierno autonómico de las islas o de algún secretario o subsecretario de Estado, pero al finalizar su intervención de condena del terrorismo lanzó al aire varios “vivas” y uno de ellos hizo chirriar mis entumecidas neuronas al ser bañadas por la herrumbre que se desprendía de ese grito, porque, en un atentado terrorista en el que las víctimas somos los que deseamos vivir en paz y en libertad me parece completamente fuera de lugar el grito “Viva el rey” (realmente el lo dijo con mayúsculas, pero me resisto a escribir de esa manera el título de ese personaje), como también estaría fuera de lugar un “Ala Madrid”.

Sí, ya se que ese personaje es el Jefe del Estado (aunque ocupe ese cargo por obra y gracia del dictador y pretenda perpetuar su cargo entre su estirpe simplemente porque de algunas de las relaciones sexuales haya tenido descendencia), pero no es menos cierto que el atentado no va contra ese señor, a no ser que se considere que los ciudadanos españoles no somos más que súbditos del soberano y por tanto como posesión suya que seriamos, pueda sentirse agredido. Pero como creo que no es el caso, aunque no me extrañaría que al Borbón le pudiera gustar una situación así, parece claro que ese viva, claramente partidista, no debería haber sido pronunciado en un acto así.

De igual manera, en ese o en otros actos, como el celebrado en Burgos a raíz del salvaje atentado contra la casa cuartel se vieron pancartas entre algunos asistentes con el texto “Viva la Guardia Civil”, como si el atentado no hubiera sido perpretado contra personas sino contra una institución para la que no existe una unanimidad en cuanto a su futuro y que aun hoy en día sigue manteniendo una existencia endogámica como si sus responsables temieran formar parte de la sociedad a la que, sin duda, pertenecen sus miembros. Como bien decía una de las víctimas de Burgos, “ellos son simplemente obreros de la seguridad”, y por tanto el atentado vuelve a ser como siempre, contra personas que viven y trabajan en este país, con independencia de sus inclinaciones políticas, siendo completamente circunstancial su pertenencia a un cuerpo de seguridad del Estado (en este caso la Guardia Civil).

Esos vivas, que en nada ayudan a la unidad de quienes estamos contra los violentos, están de más y suponen, al menos en mi caso, cierto rechazo y desagrado que no debería sentir en un acto cuyo fin debería ser exclusivamente el apoyo a las víctimas. Aunque tal vez lo que ocurra es que lo que sobre sea mi opinión y tenga que plantearme exiliarme a esos lugares inventados por Saramago en los que a pesar de contar con políticos tan reales (e ineptos) como los nuestros, las gentes de su mundo acaban por ser capaces de pensar por sí mismos.

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